Lenguaje Corporal

2 lecciones de lenguaje corporal de El Padrino

Hoy quiero responder una duda muy frecuente en las personas que aprenden lenguaje corporal, y tiene que ver con los siguientes comentarios: ¿entonces no deberíamos cruzar las piernas nunca? o ¿Siempre es malo cruzar los brazos? o tengo la costumbre de agarrar cosas cuando hablo con los demás, ¿eso significa que siempre me veo nervioso?

Pues bien, interpretar el lenguaje corporal a partir de un solo gesto es una equivocación muy frecuente, y es imposible definir a alguien sólo a partir de un gesto. Muchos piensan que el lenguaje corporal es algo así como la adivinación, y que a partir de una foto podemos saber incluso la personalidad de alguien. Y esto no es verdad.

Es evidente que hay fotografías que nos dan información sobre emociones, incluso sobre la comodidad de alguien, incluso muchos analistas toman una fotografía de algún político en un diario y la interpretan. Las fotografías nos sirven para ilustrar gestos, por ejemplo observa esta fotografía del primer ministro italiano ¿qué ves?

Es evidente que tiene los labios tensos, la mandíbula apretada. Si has visto mis videos y has leído mi ebook gratuito sabrás que en los labios depositamos el estrés. Si además de ello sabemos que la foto está tomada mientras ofrece su discurso por haber perdido el referendo y al haber anunciado su renuncia, la imagen y su contexto adquieren una nueva información, y es que se hacen congruentes. La emoción está explicada en el contexto. Pero jamás podríamos inferir algo más allá de ese evento, algo por ejemplo relacionado con su carácter o con su personalidad.

A menos que veamos un patrón.

Si en sucesivas imágenes, fotografías o encuentros con una persona vemos una serie de gestos repetidos, podemos inferir cosas relacionadas a su carácter o a su personalidad. Por ejemplo, si siempre está con las manos en los bolsillos, si cuando se expresa utiliza movimientos pequeños, si no suele extender los brazos para expresar sus ideas, sin sonríe poco, si su voz tiembla cuando habla en público, podemos inferir que esta persona es introvertida, incluso tímida, a veces incluso podemos darnos cuenta de ciertas inseguridades.

Por ejemplo, Barack Obama suele fruncir mucho sus labios, y este es un gesto repetido en muchas de sus apariciones, con lo cual podemos ver detrás de lo que hace o dice tensión o estrés. Donald Trump suele subir su mandíbula, con lo cual podemos inferir que un rasgo de su personalidad es la arrogancia. Y podemos lanzar una hipótesis: Trump es más arrogante de Obama, aunque suele gestionar mejor la tensión. Y un dato interesante, Obama fue un fumador durante muchos años y gracias a su esposa dejó el hábito. El consumo de cigarrillo se asocia al deseo de aliviar la tensión y está comprobado que las personas más ansiosas son más fumadoras.

El arte del lenguaje corporal es el arte de fijarse en los detalles, y no solo eso, es fijarse en los detalles a lo largo del tiempo. Una sola impresión no basta, necesitamos observar repetidamente a una persona para leerla más profundamente. Una de las cosas que enseño en mis cursos es que no podemos quedarnos en la primera imagen, necesitamos observar patrones para sacar conclusiones.

La ciencia del lenguaje corporal se basa en observar patrones de comportamiento y en relacionar lo que vemos SIEMPRE con un contexto. Una imagen sin su contexto es un pretexto, y debemos observar al cuerpo entero, no nos podemos quedar en una sola región sin analizar el resto del cuerpo.

Por ejemplo, hay una famosa escena de la película El Padrino, donde un pastelero va a pedirle ayuda al gran capo de la mafia Vito Corleone. Como es de esperarse, Vito Corleone (interpretado por un magistral Marlon Brando) mantiene una conversación basada en el poder, recriminando a su interlocutor y acusándolo de ingrato.

El mensaje es claro y la escena es poderosa.

Sin embargo, ¿su lenguaje corporal fue perfecto?

La respuesta es No. ¿Qué es lo primero que hace Vito Corleone? Activa un distractor, toma a un gato y empieza a acariciarlo, con lo cual deja ver que el encuentro emocionalmente no le resulta del todo neutral, le genera tensión y algo de nerviosismo. Lo cual también queda evidente porque también toca su cara.

Sin embargo su lenguaje corporal en el contexto fue muy poderoso, y aunque no fue perfecto pudo transmitir su mensaje de una forma contundente.

Por último, observa esta foto. Es también de la película El Padrino, en ella Michael Corleone (interpretado por Al Pacino) muestra su poder. Ocupa la silla, deja que sus brazos descansen en la silla, sin embargo, tiene un cruce de piernas. La teoría del lenguaje corporal nos indica que para proyectar poder deberíamos tener las piernas abiertas y que el cruce de piernas resulta defensivo. Sin embargo, dentro del conjunto de la imagen es congruente: el poder está asociado a la distancia y a la autoridad, y ponemos distancia de otra persona cuando usamos posturas cerradas, le decimos “no quiero que te acerques mucho”. Algún novato en lenguaje corporal puede decir que es una señal de debilidad, sin embargo el contexto de poder nos permite apreciar que es una toma de distancia congruente con su rango de autoridad y con su proyección de poder. Si esta persona descruzara las piernas en una conversación sería una señal muy positiva que te dejaría ver que está empezando a confiar en ti.

El lenguaje corporal también consiste en observar los cambios, es como el baile: constantemente nos estamos movimiento y estamos fluyendo. Un experto en lenguaje corporal observa estos cambios y a partir de allí comprende que dialogamos y nos expresamos no solo con palabras, sino que nuestro cuerpo, a su manera también habla.

¡El cuerpo habla!

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

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