Lenguaje Corporal

¿Cómo puedes protegerte usando el lenguaje corporal?

Hoy aprenderemos cómo el lenguaje corporal es útil para nuestra sobrevivencia y cómo nos permite reconocer el peligro potencial y también, por supuesto, cómo evitarlo.

Seguro que tienes algún amigo o amiga al que frecuentemente le pasan cosas desagradables, quizá le han intentado robar varias veces o está metido en problemas con otros. Pues bien, el lenguaje corporal puede darnos una explicación, y es que nuestro cuerpo, nuestros movimientos, nuestros gestos, nuestra postura comunica elementos de vulnerabilidad o de poder.

De hecho, los estudios científicos nos hablan de una relación entre la percepción de vulnerabilidad y ciertos elementos del lenguaje corporal de las personas, de tal manera que constantemente nos estamos “escaneando” unos a otros explorando señales de poder, de apertura, de disponibilidad, de confianza, pero también hay personas que están mirándote detenidamente, sin que te des cuenta, para observar tus puntos vulnerables, e incluso atacarte.

Lo que los estudios han encontrado es que mientras estamos en la calle o lugares públicos, mientras caminamos o esperamos a alguien podemos estar emitiendo señales que indican que estamos vulnerables.

Los científicos Betty Grayson y Morris Stein expusieron a presidiarios a videos sobre personas caminando por la calle y les pidieron identificar aquellos atributos por los cuales escogerían a alguien para ser asaltado. Grayson y Stein encontraron que la elección de los presos se basada no tanto en elementos raciales sino en el comportamiento no verbal, que fueron llamados por los científicos como “precipitadores de ataque”. ¿Cuáles son las señales? Acá están:

  • Desplazarse con pasos más cortos y con lentitud. Al igual que en el reino animal los asaltantes prefieren a los
  • Inclinarse hacia delante, lo cual nos hace parecer tristes o cansados
  • Poco balanceo en los brazos, manos en los bolsillos. Transmiten inseguridad y poca confianza en sí mismo. Las manos fuera de los bolsillos te permiten defenderte más fácilmente, y los brazos balanceados al lado del cuerpo te permiten tomar impulso más fácilmente si deseas huir.
  • Falta de energía en su caminar, se perciben cansados, quizás pueden estar enfermos, pues miran hacia abajo, están jorobados y se mueven con los hombros caídos.
  • Llevan una ropa y un calzado que los hace ver incómodos o pesados y que entorpece sus movimientos de huida, por ejemplo, es más vulnerable una mujer en tacones que en tenis o zapatos bajos. También es más vulnerable una mujer con falda que una mujer con pantalones o leggins.
  • Son blanco fácil aquellas personas distraídas, que están con audífonos o que están ocupadas con su teléfono o buscando una dirección, lo cual para ellos es notorio al percibir a una persona voltear a ver para todos los lados, tener miradas de duda o volver por el mismo camino.
  • Las aglomeraciones y el transporte público es un sitio preferido por ellos, pues es imposible conservar la distancia con los desconocidos (proxemia) y por ello es fácil tocar en busca de objetos valiosos.

La clave de la agresión se encuentra en los ojos y en la boca: el ceño fruncido, los párpados tensos, la mirada más profunda de lo usual. Igualmente, los atacantes suelen manifestar alguna de las siguientes expresiones:  o bien, inclinar la cabeza hacia abajo, pero con la mirada hacia el frente o bien, subir el mentón, inclinando levemente la cabeza hacia atrás mientras mantienen su mirada fija en su blanco.

La preparación de un ataque muestra las siguientes posturas:

  • Pecho descubierto, es decir, el agresor no tiene los brazos cruzados.
  • Posición derecha
  • Brazos al costado y pies separados (se denomina “postura alfa”)
  • También se usa la posición de ataque con pie atrás
  • Si alguien está agresivo al punto de atacarte físicamente tendrá sus manos y brazos arriba

Los brazos, las manos y las piernas son fundamentales para saber si alguien está en una posición amenazante. En una situación de tensión el cuerpo se prepara para huir o pelear, se traslada mayor flujo sanguíneo a las manos (para la pelea) y a las piernas (para huir). Es por eso que muchos agresores mantienen los puños cerrados y apretados. Una posición que hemos visto en las fotos del desafortunado ataque al Embajador de Rusia.

¿Qué puedes hacer para evitar verte vulnerable en la calle y espacios públicos? Te daré cinco recomendaciones que puedes incorporar a tu lenguaje corporal:

  1. Mejorar tu postura al caminar, mirada el frente, espalda recta, hombros hacia atrás, balanceo de los brazos y pasos ágiles y rápidos.
  2. Si estás buscando una dirección evita pedir instrucciones en la calle, busca un local y allí pide ayuda.
  3. Si estás en una aglomeración aumenta tu consciencia corporal, no vayas pendiente de tu mente y pensamientos, sino pendiente de tu cuerpo. Hazte consciente del lugar donde tienes tus objetos valiosos y enfócate en las sensaciones de tu cuerpo. El lenguaje corporal se fundamenta en ampliar nuestra consciencia y atención.
  4. Desconfía cuando alguien tropiece contigo o te toque, la invasión del espacio personal debería ser interpretado como algo violento. Revisa tus casos luego de algo semejante.
  5. Si no quieres entrar en conflicto evita reflejar en tu rostro las expresiones de la rabia (cejas tensas, mandíbula tensa y párpados tensos) busca relajar tus expresiones, ello evitará que comuniques agresividad y que seas atacado.
  6. Camina con el mentón elevado y mirando al frente, no al piso ni con la cabeza inclinada hacia abajo.

Recuerda que siempre el cuerpo habla.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

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