Lenguaje Corporal

La postura en el lenguaje corporal (Y 9 ejercicios para mejorarla)

Si quieres tener una importante mejoría en la forma en la que eres percibido, usando tu lenguaje corporal, debes prestar mucha atención a tu postura.

Es el primer elemento, el más básico, pero también el más ignorado.

Te voy a explicar por qué.

Imagina que vas a una entrevista de trabajo, y ya has aprendido algunos tips de lenguaje corporal, ya sabes qué hacer con tus manos, sabes que debes saludar con una cálida sonrisa y con un apretón de manos fuerte y al medio.

Sabes también que debes evitar cualquier cruce de piernas o de manos, y que debes mantener un contacto visual sólido, no hasta el punto en que te salgan lágrimas de los ojos, pero si como para que logres transmitir la sensación de estar atento y de sinceridad.

Pero quizás olvidas que una entrevista de trabajo, una reunión de negocios, o una cita inician antes de que las dos personas se encuentren cara a cara, inician en el momento en que vas caminando hacia el lugar del encuentro.

Y es aquí donde muchos se pierden. Y es como si tuvieran un botoncito de ON/OFFque sólo se prende cuando “inicia la función”, esto es, cuando llegan a la reunión, a la cita o a la entrevista. Antes de ello, su consciencia corporal está apagada.

Y la espalda, los hombros, el pecho y tu estómago son las partes de cuerpo que sienten primero el impacto cuando les ignoras. Sencillamente porque son las partes de tu cuerpo que se ven impactadas cuando no tienes una buena postura.

La postura es la imagen que todos ven de ti aun cuando tú no les ves.

Recuerdo estar asesorando a un grupo de entrevistadores y como experto en lenguaje corporal les indicaba qué tan congruentes eran los candidatos. Mi misión era observar más allá de las palabras los gestos que estas personas hacían y lo que transmitían. Y la forma en que descubrí que muchos eran incongruentes fue revisando las grabaciones tomadas cuando ellos entraban a la sala de espera, mientras estaban sentados aguardando ser llamados, mientras caminaban a la oficina para encontrarse con nosotros.

Fue increíble ver cómo su postura mostraba cansancio, ansiedad, preocupación, inseguridad, pero cuando entraban a la sala, es como si una fuerza invisible alineara su columna, metían panza, sacaban pecho y proyectaban sus hombros hacia atrás.

Pareciera como si la puerta de la oficina de entrevistas tuviera el poder mágico de enderezarlos. Allí pude ver que muchos de los que parecían tener un lenguaje corporal sólido sólo estaban actuando, porque luego de salir del encuentro, cuando cruzaban el lobby y se dirigían a la calle volvían sus aspectos cansados, jorobados.

Eso suele ocurrir cuando tomas el lenguaje corporal como una serie de tips y no te ejercitas a diario, entrenando a tu cuerpo para mejorar su imagen y expresarse mejor.

La vida moderna conspira para que no guardes una buena postura, la vida sedentaria, estar sentados frente a un ordenador, o en una oficina 8 horas al día es algo para lo cual nuestro cuerpo no se encuentra preparado.

Los hombres y mujeres ancestrales caminaban entre 5 y 7 horas al día, buscando alimento, buscando un lugar para pasar la noche, eran nómadas y para ellos el caminar erguidos era una forma de sobrevivencia, y el cuerpo humano está diseñado para ese tipo de actividad, no para estar sentados todo el día, ir a casa sentados, y llegar a casa, de nuevo, a sentarnos frente a la tele.

Estas condiciones hacen que sea normal para nosotros estar jorobados, tener problemas musculares, dolores en hombros, en cuello y en espalda, cada vez mayor panza y en promedio perder entre 3 y 8 centímetros de nuestra estatura cuando estamos de pie.

¿Cuánto mides según tu documento de identidad? Réstale 8 centímetros a eso. Esa es tu estatura normal cuando tienes una mala postura, a menos que seas mujer y te guste llevar tacones 😉

Con esto en mente, te recomiendo estos 9 ejercicios para mejorar tu postura de una manera natural:

  1. Ponte de pie con la espalda bien recta y eleva los brazos sobre tu cabeza lo más alto que puedas mientras tomas aire al subirlos y lo sueltas al bajarlos. Repite unas 10 veces.
  1. Siéntate en el suelo con las piernas rectas y apoya la espalda y la cabeza en la pared. Baja la cabeza poco a poco hasta que sientas que te tira del cuello. Permanece en esa postura durante 2 minutos y repite.
  1. Túmbate en la cama o en el suelo con las piernas recta y los brazos abiertos. Dobla las rodillas hacia arriba y gira lentamente la parte inferior de tu cuerpo hacia la derecha sin mover los brazos. Permanece así unos segundos. Después repite hacia el otro lado.
  1. Siéntate con la espalda recta, baja los hombros lo máximo que puedas y aguanta unos segundos. Repite unas 5 veces.
  1. Levanta tus brazos horizontalmente y alinéalos con los hombros. Coloca la mano derecha sobre el hombro derecho y la izquierda sobre el izquierdo. Sube y baja los brazos lentamente contando hasta diez. Haz unas 8 repeticiones.
  1. Cuando vayas caminando, saca pecho y levanta la cabeza. No mires al suelo, sino de frente.
  1. Procura sentarte siempre con la espalda apoyada en el respaldo de la silla y no encorvarte.
  1. Siéntate, relaja los hombros y flexiona los codos hacia delante: esa es la altura a la que debe estar el teclado del ordenador. Intenta siempre que tu mesa de trabajo facilite esa posición, bien subiendo la silla o con un cojín.
  1. Si asistes regularmente al gimnasio los ejercicios te recomiendo los ejercicios para la espalda, estos te permitirán vencer la inclinación natural a encorvarte.

Los estudios indican que mantener una postura correcta incrementa nuestro nivel de atractivo frente al sexo opuesto, además que permite que seamos asociados a emociones más positivas. La postura encorvada nos hace ver tristes, incluso deprimidos y sin motivación.

De hecho, inconscientemente puedes saber cuando alguien se siente atraído por otra persona porque al verla suele enderezar su cuerpo

Si asistes regularmente al gimnasio los ejercicios te recomiendo los ejercicios para la espalda, estos te permitirán vencer la inclinación natural a encorvarte.

¡El cuerpo habla!

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

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