Lenguaje Corporal

¿Qué gestos de lenguaje corporal delatan tu ansiedad?

Hoy quiero hablarte de 5 gestos de lenguaje corporal que debes evitar. Como te contaba en el ebook tenemos ciertas costumbres corporales, ciertas manías, que hacen que nos comuniquemos con debilidad, que proyectemos tensión, nerviosismo, ansiedad y que demos la impresión de estar inseguros o incluso de estar mintiendo.

Nuestro cerebro está programado para leer en un plano inconsciente el lenguaje corporal, y a partir de allí nos puede enviar mensajes como:

“No creo lo que dice”

“No me parece que deba confiar en él”

“Me parece que me está mintiendo”

¿Alguna vez has percibido este mensaje cuando conoces a alguien?

Pues bien, esta es una señal de alarma que ha enviado tu sistema de detección del lenguaje corporal y que te pone en alerta. El mensaje es básicamente “fíjate bien, presta mucha atención.”

¿No sería un desastre estar provocando esa impresión en las personas con las que interactuamos?

Si alguna vez has perdido una relación, una entrevista de trabajo, un negocio o un descuento y te has preguntado qué pasó, o quizás has pensado “pero lo he hecho todo bien”. Pues déjame contarte que quizá tienes un punto ciego en tu lenguaje corporal del cual no eres consciente y que te ha alejado de tu objetivo.

Como entrenador he trabajado durante los últimos años en esta línea. Ayudando a personas a tener un lenguaje corporal orgánico, auténtico y libre de estos errores inconscientes. Aunque no es posible alguien que posea un lenguaje corporal absolutamente perfecto, si es posible acercarse a un lenguaje corporal que proyecte atractivo, carisma, que sea persuasivo y convincente y que deje una profunda huella en las personas.

Pienso que uno de los objetivos de nuestra presencia en el mundo es dejar una huella positiva en las personas con las que tenemos la oportunidad de compartir.

Ahora vamos a lo nuestro, ¿Cuáles son esos gestos que debemos hacer conscientes para evitarlos en nuestra comunicación?

  1. Ocultar las manos al hablar: Tus manos deben ser visibles para tu público. Ancestralmente los humanos aprendieron a confiar en una persona con sus manos a la vista. Imagina que un hombre ancestral llegara a una tribu a negociar con sus manos ocultas, era altamente posible que escondiera un arma y que sus intenciones fueran siniestras. Por ello nuestro cerebro recibe con tranquilidad el hecho de que muestres tus manos al hablar. Evita tenerlas ocultas detrás de tu cintura o en los bolsillos. Aunque es evidente que nuestro cerebro sabe que no intentarás algo extremo si conserva el siguiente código “no manos = desconfianza”.
  1. Bajar la mirada cuando buscas proyectar seguridad: Es muy fácil distinguir a una persona tímida: dale un halago y verás cómo baja su mirada. Bajar la mirada es una señal de vergüenza. Y el tímido se siente avergonzado, con penita, por haber recibido el halago, cree no merecerlo y se abruma un poco. Bajar la mirada es señal de contactar con nuestros sentimientos. Haz el siguiente experimento: hazle una pregunta trascendental a alguien, del tipo “cuéntame un momento difícil de tu vida” o “¿Cuál ha sido la persona que más has amado en tu vida?”. Verás cómo se lo piensa y dirige su mirada hacia abajo, ¿por qué hacemos esto? Por qué nos sentimos inseguros respecto a lo que vamos a responder, nos lo tenemos que pensar para encontrar lo que vamos a decir. Por esta razón, si deseas proyectar seguridad necesitas evitar bajar la mirada, necesitas incluso subir un poco el mentón que, aunque supone algo de arrogancia, genera una mayor credibilidad. Si eres un experto o simplemente deseas que tu opinión sea tomada en cuenta evita decirla con la mirada baja.
  1. Fruncir el entrecejo constantemente: ¿Alguna vez te han dicho que pareces demasiado serio, preocupado o de mal genio? ¿Te has sorprendido porque no te sentías así y de hecho estabas de muy buen humor? Pues bien, las personas están percibiendo algo diferente, estás comunicando lo opuesto. Usualmente nos tensionamos sin darnos cuenta y la frente y el espacio entre las cejas reciben una gran carga de tensión. Te invito a que hagas constantemente un ejercicio, muy sencillo, de feedback facial: levanta tus cejas, arquéalas todo lo que puedas, tal como si estuvieras realmente sorprendido por algo. Si lo haces correctamente incluso sentirás que se te mueven un poco las orejas.
  1. Morderte el labio inferior: Esto es muy común, personalmente debo confesar que yo mismo lucho constantemente contra este hábito. Usualmente esto es un reflejo de tensión y de nerviosismo. Es un equivalente corporal al morderse las uñas. Otra variante es humedecerse constantemente los labios, pues es una clara señal de tensión y de ansiedad. ¿Qué puedes hacer? Tomar consciencia de cuándo lo haces y respirar profundamente para que las señales de preocupación y tensión se disipen, eliminando así el acto reflejo de morderte o humedecerte los labios.
  1. Mover nerviosamente los pies: Éste también es un gesto típico que delata que estamos ansiosos. La primera vez que descubrí este gesto en mí fue en una consulta médica. Estaba en una consulta de rutina y mi médica me dijo “¿por qué estás tan nervioso?”, yo le dije que de hecho me sentía muy tranquilo (lo cual era verdad), y ella me dijo “Pues tus pies dicen otra cosa”. Inmediatamente los observé y estaba moviéndolos rápida y rítmicamente. Inmediatamente paré, bastante avergonzado por mi evidente contradicción. Me puse a investigar y encontré que estos gestos se llaman “detonadores de estrés” e indican que aunque tu mente está calmada tu cuerpo no lo está. ¿No te has preguntado por qué a veces te salen nudos en los hombros y la espalda? Pues el estrés va moviendo tus músculos como placas tectónicas, desde los pies hasta la cabeza y se fijan en ciertas partes.

Hacerte consciente de estos detonadores de tensión y estrés te ayudará a detenerlos, y te ayudará a calmarte conscientemente, a tranquilizarte y a proyectar una imagen más congruente de confianza y seguridad.

Recuerda que el cuerpo habla.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

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