Lenguaje Corporal

¿Te perciben muy serio, triste o tensionado?

Quiero contarte que este año en la Academia de Lenguaje Corporal estamos desarrollando una serie de capacitaciones que te permitirán acercarte a un conocimiento muy profundo del lenguaje corporal e incluso convertirlo en tu herramienta de trabajo. Ya te estaré contando de los avances.

¿Has escuchado de la Ventana de Johari? Es una herramienta didáctica, creada por Joseph Luft y Harry Ingham, que usamos los psicólogos para mostrar que no siempre somos conscientes de todo lo que transmitimos. Acá la ves:

Existe una zona que tú conoces de ti mismo y que logras transmitir a los demás. Por ejemplo, quizá eres una persona que gusta de leer y lo transmites porque siempre estás hablando de libros y de las cosas que aprendes leyendo. Hay otra zona que sólo conoces tú mismo, pero los demás ignoran, por ejemplo, algún gusto particular que no has compartido o quizá cosas que son demasiado personales para ti y haces parte de tu esfera íntima y privada.

Hay otra zona de otros conocen o perciben de ti y tú no te has percatado que los demás ven eso en ti. Y de eso se trata este correo. Quizá tú estás transmitiendo informaciones que los demás están percibiendo pero que no necesariamente corresponden con tu personalidad o con tus valores.

El problema es cuando eso que los demás perciben es negativo o definitivamente te cierra puertas en la medida en que es una impresión que te distancia de otros o contribuye a que los demás tengan prejuicios acerca de ti. Y hoy quiero dedicar este espacio a hablarte de tres clases de mensajes que puedes transmitir y que pueden generar una impresión negativa en otros:

  1. Parecer demasiado serio.
  2. Parecer triste o preocupado.
  3. Parecer inseguro, ansioso o tensionado.

¿Te ha pasado alguna vez que alguien te pregunta si estás preocupado o de mal genio y que te ha tocado explicar que para nada estás en esa emoción y que incluso estás teniendo un buen día? Pues bien, a muchas personas les pasa eso. Y eso contando con que los demás tengan la generosidad de preguntarte qué te pasa, en muchos casos no lo hacen y se van con la información de que estás de mal genio, estresado, tensionado, ansioso, inseguro, deprimido y demás.

Y todo ello sin contar las numerosas historias que pueden asociar a esta impresión. Pueden pensar que estás aburrido en tu trabajo, que tienes problemas con tu pareja, que estás enfermo y quién sabe qué otras cosas.

Sin querer puedes estar transmitiendo externamente, a través de tu lenguaje corporal, algo que no corresponde con tu estado interno. Una de las contribuciones más importantes de aprender a comunicarse mejor a través de la comunicación no verbal es darse cuenta de cómo nos ven los demás y cómo transmitir mejor nuestro rico mundo emocional y personal. Somos responsables también de lo que comunicamos.

Muchas veces puede pasar que efectivamente eres una persona seria, quizá eres de naturaleza introvertida y calmada, sin embargo, a veces puedes sentir cómo se te dificulta soltarte, como pareciera natural en ti cierta postura de rigidez, y la verdad no sabes cómo relajarte un poco más.

Pues bien, en este escrito te daré algunas pistas sobre qué es lo que están leyendo de ti las demás personas, no te preocupes, no es tan malo como piensas, y también te iré proponiendo algunos ejercicios para que salgas de tu cabeza y te accedas a otros códigos diferentes de presentación frente a los demás.

La seriedad como la espontaneidad son rasgos de carácter, cultivados desde la infancia, desde los primeros momentos de vida es posible ver a bebes más vivaces, y ver a bebes más silenciosos, más callados, menos inquietos. Es posible ver niños mucho más juguetones y otros mucho más tranquilos, es posible ver cómo algunos son mucho más traviesos, mucho más “insoportables” que otros, que siempre están calladitos, juiciosos y ensimismados. Cuando la vida le da a uno la oportunidad de ver 10 o 15 años después a un niño que uno conoció muy pequeñito hay cosas que en ellos no cambian, y una de ellas es su carácter, cómo se acerca a las otras personas: algunos son mucho más relajados, divertidos, espontáneos y “locos” y otros son más rígidos, más formales, más silenciosos y les cuesta mucho ese estado de relajación.

El concepto de “rasgo de carácter” es clave, porque nos permite apreciar que la naturaleza nos ha dotado de forma diferente, y aunque los serios nos podemos mover hacia la relajación rara vez alcanzaremos el estado de espontaneidad pura, de relajamiento absoluto, y ello tiene un sentido que yo mismo tardé en descubrir y que ahora te comparto. Así que si me preguntas si es posible dejar de lado esa seriedad, mi respuesta es que sí, sin que por ello te vuelvas extrovertido totalmente, simplemente te diré que es posible aprender otra postura de mayor relajamiento y es posible generar otra percepción diferente en las personas, diferente a la seriedad.

¿Cuál es el principal problema con parecer serio? Muy sencillo, que generas distancia emocional. Los seres humanos tenemos ciertos códigos emocionales para acercarnos o alejarnos de alguien,  y es posible acercarnos a las personas cuando bajamos nuestras barreras, cuando nos acercamos, cuando sonreímos, cuando somos graciosos, cuando miramos fijamente a los ojos, cuando nuestras micro expresiones faciales expresan emociones abiertas (sorpresa, curiosidad, alegría). Esas señales son decodificadas en el cerebro como “apertura emocional”.

Por el contrario, la “distancia emocional” hace que las personas inmediatamente te perciban lejano, no implica necesariamente que te rechacen, pero sí que se relacionan contigo de una manera completamente diferente. La “distancia emocional” hace que las personas sean distantes contigo, es decir, te perciban a una distancia mayor espacialmente, como si les hablaras desde otro plano, más arriba (superioridad), más lejos (distancia) o desde más abajo (inferiodidad). Como todo acto de comunicación es acción y reacción si tú eres distante los demás reaccionarán distantes.

Es por ello que escucho clientes míos que dicen “es que conmigo nunca se ríe, pero con fulano sí”, “es que siento que hay muchos silencios en nuestra conversación, en cambio con fulano no paran de hablar”, “es que siento que en mi lugar de trabajo no me involucran en nada”. Pues bien, la respuesta a ello no es necesariamente asunto de tus habilidades de conversación, es también tu posición emocional de distancia.

La seriedad y la rigidez se desarrollan como rasgos de carácter basado en la introversión, pero se consolida con la crianza y la experiencia. Hasta cierto punto se puede hacer algo, hasta cierto punto vale la pena, hasta cierto punto hay cierto poder y cierto público que se ve atraído a este rasgo.

Quizá no te has dado cuenta cómo transmites la seriedad y cómo las personas logran leerla al segundo de conocerte, acá te daré algunos rasgos para que tomes en consideración:

*Tu rostro refleja poca o ninguna emotividad, es decir, tu rostro parece frío, en ocasiones incluso haces lo que algunos llaman “mala cara”, que no es otra cosa que tener las cejas en posición de mal genio o enojo (cara de Clint Eastwood, para ser más gráficos), con el ceño fruncido y los labios rectos o con las comisuras hacia abajo. Transmites emociones de desprecio, asco o mal genio sin que te percates de ello.

*Siempre pareces absorto en tus pensamientos, tu mirada está hacia abajo o hacia arriba pero nunca en el plano de un posible interlocutor.

*Hablas con monosílabos, respuestas cortantes, de muy pocas palabras.

*Tu estilo de vestuario es demasiado elegante o demasiado formal para la mayoría de ocasiones.

*No te caracterizas por recurrir al sentido del humor sino con tu círculo más cercano

*Usas posturas como brazos y piernas cruzados, mano en la cabeza (como si apuntas a ella), mano en el mentón (posición reflexiva), o manos en los bolsillos.

*Tiendes a poner las manos delante, o cruzar los tobillos.

Es increíble que cuando tiendes a no ser consciente de tu cuerpo fácilmente logras esas posiciones de distancia, y las personas se inhiben contigo, incluso se cohíben para ser divertidas, las personas se reservan y no son auténticas frente a ti. La razón es que la persona seria y rígida transmite el mensaje de “te estoy analizando” o peor aún, el mensaje “te estoy juzgando”.

¿Cuáles son las primeras acciones que puedes tomar para encargarte de la primera impresión que das? Como sabrás esa primera impresión fija una huella bastante fuerte en la mente de las personas, y salvo que hagas algo no se quitará. Los estudios científicos hablan de que bastan sólo segundos para saber si confiaremos en alguien, si le creeremos y si aceptaríamos tener una relación de amistad o negocios o sentimental con ella.

Quizá te has encontrado en momentos con personas que te decían “es que al principio me pareciste muy serio”, y te lo dicen en un acto de confianza para hacerte ver que has cambiado

Las cosas que puedes empezar a hacer son:

  1. Hacerte consciente de tu rostro. Empieza a hacer ejercicios frente al espejo, para darle más matices a tu mirada y a tus gestos. Para ello es necesario que ejercites tus músculos faciales, haciendo muecas, esto generará una activación y una conciencia de tu rostro, de tus cejas, de tu boca, de tus músculos en general. Céntrate en entrenar tu sonrisa y tus cejas, elévalas para mostrar emociones más relacionadas con la sorpresa.
  1. Ensaya diferentes rostros: mira cómo eres cuando estás serio, mira tus cejas, tu boca, tu nariz, todo. Y luego ve matizando la expresión hasta encontrarte con una mirada más alegre, lo podrás hacer relajando tus cejas, manteniendo una sonrisa sutil en los labios, controlando tu mirada y haciéndola penetrante a la hora de mirar a alguien, pudiendo arquear tus cejas (como en la sorpresa) cuando saludes a alguien. Aprendiendo a generar tu mejor sonrisa al momento de conocer a alguien.
  1. Hazte consciente de tus gestos estereotipados o muletillas físicas, así como en el lenguaje hablado es frecuente que usemos muletillas como “bueno”, “bien”, “aja”, en el lenguaje no verbal también son frecuentes posturas que no comunican cosas positivas, y son los gestos de lenguaje cerrado. Hazte consciente de cuando te cruzas de brazos y utilizas posturas o gestos evaluativos, y busca posiciones mucho más abiertas y relajadas, junto con una mejor postura. No manos en los bolsillos, ni brazos cruzados, ni posturas rígidas. Cuando salgas aprende a relajar tus músculos, puedes hacerlo bailando o simplemente saltando y conectando con tu cuerpo.
  1. Conéctate con tu sonrisa. Ya lo mencioné antes, pero la diferencia de una sonrisa es impresionante, logra generar la cercanía que la seriedad te quita. Transforma la distancia en confianza, proximidad y el deseo de conectar.

El cuerpo habla.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

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